Roma sigue siendo tan espectacular como hace 20 años cuando viajé a Italia de viaje de fin de curso.
Es tal la densidad de arte que abruma.
Es Roma una ciudad tranquila, donde me he sentido segura.
La gente es amable y se ofrece para ayudarte en cualquier sitio y momento si te ven consultando el mapa y te ven un poco perdida.